El gato caniche.
El Devon Rex es un gato procedente de Gran Bretaña, de Devon, de donde adopta su nombre. Se dice que su origen se remontaría a cruces de gatos monteses con gatos comunes y más tarde, de otros tantos cruces consanguíneos.
Esta consanguineidad dio como resultado que el Devon Rex arrastrara una enfermedad hereditaria y fatal llamada “spasticity” que causa distrofia muscular. Está provado que la enfermedad es recesiva, lo que significa que ambos progenitores deben poseer el gen para que los gatitos salgan con la “spasticity”. Por ello, parece ser que es un mal bastante controlado por criadores y expertos.
El Devon Rex es un gato de talla mediana, de entre 2,5 y 4kg. Vivaz, juguetón y acróbata, necesitará espacio para desarrollarse física y mentalmente. Se dice que el Devon Rex es un eterno gatito, pues su temperamento juguetón e infantil así lo demuestra.
Su cabeza es pequeña, con los carrillos llenos y el hocico corto. Sus orejas destacan por su tamaño; son de inserción baja y están recubiertas de pelos finos. Sus ojos, también grandes, se presentan redondeados, bien separados y de un color puro, acorde con la capa.
El Devon Rex se adapatará bien a un apartamento pero necesita de nuestra atención. Se desvive por su dueño y se muere de ganas de atosigarlo y de jugar con él constantemente, por lo que la soledad no será de su agrado.
Su cuerpo presenta una musculatura fuerte y bien arcada y sus patas y cola son finas.
En cuanto al pelaje destaca su capa corta y rizada, no tan ordenada como la del Cornish Rex, sino más bien revuelta como la de un Caniche. Lo podemos encontrar en todos los colores y un cepillado semanal será suficiente. La muda es escasa pero hay que prestar atención especial a sus orejas que producen abundante cerumen.
El Devon Rex es un gato como poco, curioso. Nunca se aburrirá de jugar, ni de perseguir aquéllo que anhela. Dormirá bajo las mantas si le dejas y sobretodo se pasará el día comiendo. Vigila tu cena si no quieres que acabe en su estómago.

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